Una asimilación difícil de avalar

Iñigo Saldise Alda

El Derecho Internacional reconoce únicamente tres mecanismos de descolonización. La independencia, la libre asociación con un estado independiente y/o la integración a un estado independiente. En lo que se refiere a nuestra amada Patria Nabarra, los anexionistas colonizados, junto con los conquistadores colonizadores, mediante una interpretación
literal del término integración, ajena a los verdaderos hechos histórico-políticos, afirman sin ningún tipo de rubor, que el Reino de Nabarra se unión “felizmente” al estado español, según unos y según otros al estado francés.

Para más INRI, un sector importante de los autodenominados nacionalismo
vasco y navarrismo, ha repetido reiteradas veces el grave error político
de apoyar a los colonizados en su reclamo de anexión como vía
alternativa descolonizadora, basándose en un supuesto pacto de igual a
igual realizado entre Nabarra y los estados invasores, Francia y España,
a pesar de que la imposición de esas estadidades, se le puede considerar
sin ningún tipo de dudas, el acto más humillante y deleznable que
resulta como consecuencia directa del colonialismo, realizado este
después la invasión sin previa declaración de guerra, ocupación
militar extranjera y conquista con genocidio.

Los nabarros no podemos consentir o validar la integración forzada al
estado español o francés, disfrácenlo como lo disfracen. Actualmente,
no nos engañemos, seguimos siendo un país ocupado militarmente.
Económicamente supeditados a los intereses imperialistas de las
metrópolis de España y Francia, y además teniendo el pueblo de Nabarra
que soportar una continua imposición socio-cultural y lingüística.

El asimilismo apreciable en gran parte de los nabarros, no es el producto
de la racionalidad o la cordura, sino del resultado amontonado de la
degradación y el servilismo que se sufre en todos los órdenes de la
vida, especialmente cuando no son nuestras las decisiones básicas y
fundamentales como Pueblo. Por desgracia, insisten en ser lo que no son y
reniegan tristemente ser lo que son. De las fechorías del colonialismo se
culpan y condenan a sí mismos y de nuestras pocas y pequeñas victorias o
logros como Pueblo, funestamente al colonizador llegan a agradecen. Los
buenos son aquéllos, los colonizadores, los malos nosotros, los
colonizados. Las potencia coloniales tiene ciertamente la culpa y
responsabilidad por el régimen colonial que nos asfixia, pero se ven
fortalecidas por nuestras mentes colonizadas, por lo que finalmente los
culpables somos nosotros, al ser pasotas o quizás sumisos Así de
sencilla es la ecuación de los actuales colonizados.

A diario tenemos que soportar conductas coloniales, claramente aberrantes
y vergonzosas de los colonizados partidos políticos. Inclusive,
actuaciones del reino de España y la república de Francia, que reprimen
cualquier intento, por pequeño y simbólico que sea, emanado de dichos
partidos colonizados. No hay que salirse del guión establecido desde la
metrópoli.

Los verdaderos nabarros, los soberanistas, tenemos el deber y la
obligación moral, ética y política de rechazar de forma frontal y
contundente, todo intento de asimilación, como fórmula descolonizadora,
que no esté prefijado de un ejercicio pleno de soberanía. Sin previa
soberanía realmente hay ausencia de capacidad política y jurídica para
consentir válidamente cualquier tipo de integración. Además tenemos que
tener presente que nunca se ha dado dicha unificación en el pasado, ya que
nuestros legítimos reyes nunca se rindieron a los invasores españoles y/o
franceses.

Por todo esto, debemos reclamar en todos los foros nacionales nabarros e
internacionales, el estricto cumplimiento de esa circunstancia, porque de
lo contrario se nos quitaría la Nación, no por un acto de fundado
político, sino simplemente por vía del síndrome de Estocolmo.